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Logroño - La Rioja

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Diseño, ilustraciones y fotografías: Jaime Ocón Paillao - Archivo de la Hermandad de Cofradías

Textos: Fermín Labarga, Hermandad de Cofradías

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©2019 Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño

La Flagelación

En aquellos tiempos la flagelación era un preámbulo legal a toda ejecución.


Los condenados a crucifixión eran flagelados habitualmente durante el trayecto que había entre el lugar donde se dictaba la sentencia y el del suplicio. Muy raro, como en el caso de Jesús es que se llevara a cabo en las dependencias del tribunal. Esto sólo sucedía en los casos en que la flagelación sustituía la condena a muerte.


Jesús fue atado con cuerdas gruesas y resistentes a la columna. El instrumento utilizado para la flagelación, fue el flagrum taxillatum, que se componía de un mango corto de madera, al que estaban fijas tres correas de cuero en cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, otras veces eran los talli o astrágalos de carnero.


La escena representada en el paso de la Flagelación de Jesús de Logroño, se sitúa sobre un escenario cuya base simula el empedrado de los adoquines típicos en los patios de los tribunales romanos.


El paso está compuesto por tres figuras, cada una de ellas de un tamaño aproximado al metro ochenta y cinco de altura. Estas imágenes representan de una forma altamente realista a dos sayones o verdugos y a Cristo atado a la columna.


El segundo sayón pide clemencia a su homónimo. Cabe destacar que la talla es un autorretrato del propio autor, Don Vicente Ochoa se quiso reflejar así mismo en el conjunto escultórico como ejemplo de hombre arrepentido.


El paso de la Flagelación de Jesús, realizado por Don Vicente Ochoa, salió por primera vez a la calle la Semana Santa de 1968.


En 1969 el mismo escultor cubrió los huecos que quedaban entre las columnillas de las andas con catorce estaciones del vía crucis, y el frontal posterior con la decimoquinta estación, todas ellas talladas en madera de haya yugoslava. Las andas del paso fueron construidas en 1968 por el cofrade Don Ruperto Grijalba.


Debemos destacar que la primera peseta que se donó para la elaboración del paso se guarda dentro de la mano del sayón que azota a Jesús.


En 1970 se encargan seis faroles de cuatro brazos para una mejor iluminación, orlados en toda su extensión por una corona de espinas (éstos serían sustituidos por los actuales en 1995).

En 1990 mujeres de cofrades elaboran unos faldones acordes con la categoría del paso, contando con el asesoramiento de las HH. Cistercienses de Santo Domingo de la Calzada. Se completa el conjunto de los faldones con un sobrevolante con borlones y pasamanería de hilo de oro.


En el año 2006 se llevo a cabo la restauración tanto de las figuras, como de las estaciones del paso. Esta restauración tuvo lugar en los talleres Diocesanos de Santo Domingo de la Calzada.

En 2016, coincidiendo con el 50 aniversario fundacional de la cofradía, se estrenaron nuevas ambas talladas en Sevilla por D. Gonzalo Merencio. Estas andas fueron estrenadas en la procesión del Martes Santo de 2016. Dichas andas fueron diseñadas para una forma de carga mixta (a vara y a molía), La primera vez que se uso la molía como sistema de carga fue en la procesión extraordinaria del 50 aniversario fundacional el 22 de octubre de 2016. Actualmente el único sistema de carga usado en este paso es la molia.